Soy una abogada feliz

la foto (4)Muchas personas me han preguntado por qué decidí estudiar Derecho y si al día de hoy estoy contenta con la elección que hice y por qué.

La respuesta a la primera pregunta realmente no la tengo clara, pues la realidad es que toda mi vida soñé con ser Profesora, de esas de la corriente tradicional, que enseñan a leer, que ponen actividades de dictado, que hacen correcciones y dan muchos exámenes. Para colmo, en el test de aptitudes que tomé antes de entrar a la Universidad la carrera que me resultó recomendada fue Bioanálisis (un error de quien corrigió el test, sin duda alguna). El caso es que al final me decidí por Derecho y fue una mezcla entre que la carrera de Educación no estaba tan valorada en ese momento, que me gustaban las áreas sociales y que sobre todo me gustaba discutir (*).

En cuanto a si estoy contenta con la elección que hice no tengo dudas de que es así porque realmente disfruto lo que hago, y aunque aquellos que se dedican a ramas del Arte se imaginan que todos los abogados somos unos aburridos de saco y corbata, que pensamos de manera muy restringida y que solo estamos para molestar, la realidad es que nuestro trabajo es muy divertido porque es una mezcla entre ser actor, detective y escritor de novelas, además de que la gente te toma en serio (“mejor de ahí se daña”).

Pero la verdad es que la justificación para la primera pregunta es muy larga y poco clara, y de la segunda no todo el mundo puede entenderla si se lo explico de esa manera, así que el otro día venía pensando en una respuesta más adecuada para dar y que sea verdadera.

¿Por qué me siento contenta con haber elegido ser abogada? Pensé en muchas respuestas diferentes, unas más ciertas que otras, pero ninguna que me satisficiera completamente. Entonces el otro día venía manejando desde el Tribunal de Trabajo y mientras el semáforo estaba en verde para mí, a un señor le dio la gana de cruzar la calle, pero cuando amablemente le señalé el semáforo y le indiqué que no podía cruzar de esa manera, me respondió literalmente “Cállese @$#%^” y siguió.

Wow, ahí estaba mi respuesta… luego de haber transcurrido el minuto correspondiente para que se me pasara la molestia e impotencia, caí en cuenta en ese momento que hoy me siento contenta de haber elegido ser abogada porque gracias a ello tengo el conocimiento suficiente para saber que si atropellaba al peatón entonces podía ir a la cárcel, y peor, si lo perseguía para chocarlo por haber sido tan prepotente e irrespestuoso, entonces podía enfrentar hasta 30 años de prisión. ¡Uff, por suerte que conozco las leyes y ni se me ocurriría hacer algo así, pensé!

Muchos de ustedes pensarán que es extremista pasarse cuatro años estudiando, simplemente para evitar caer preso porque las malas conductas y el descaro del prójimo te molesten, pero cuando ando manejando por las calles de Santo Domingo, ese es un consuelo suficiente … pruébenlo y verán.

Nota (*): Les recomiendo seriamente, nunca piensen que serán buenos abogados porque les gusta discutir, así que jamás, ¡jamás!, caigan en la trampa de estudiar Derecho si ese es su único motivo.

¡Que extraño mundo es este!

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“Esa noche en mi habitación rentada, mientras dejaba que el agua caliente corriera sobre la lata de frijoles y cerdo que tenía en el fregadero, abrí el libro de Mencken titulado “Un libro de prejuicios” y comencé a leer. Estaba impactado y sorprendido por el estilo, esas oraciones generales, claras, limpias. ¿Por qué ese hombre escribía así? ¿Cómo uno podía escribir de esa manera? Me imaginé a ese hombre como un demonio furioso, atacando con su lápiz, consumido por el odio, denunciando todo lo Americano, ensalzando todo lo Europeo, riéndose de las debilidades de las personas, burlándose de Dios y las autoridades.

¿Qué era esto? Me levanté, tratando de adivinar la realidad que se escondía detrás del significado de sus palabras. Sí, este hombre estaba luchando, luchando con palabras. Él estaba utilizando las palabras como armas, usándolas como uno utilizaría un Club. ¿Podían las palabras ser armas?, -me pregunté-, Bueno, pues sí, al parecer sí. ¿Entonces, tal vez, quizás, alguien como yo podía utilizarlas como armas? No. Me estremecí. Continué leyendo y lo que me impresionó no era lo que decía, sino cómo era posible que alguien en este mundo tuviera el valor para decir algo así.

¿Qué mundo tan extraño es este? Terminé el libro con la convicción de que de alguna manera había descubierto algo terriblemente importante en mi vida. Una vez intenté escribir, una vez revelé mis sentimientos, dejé que mi cruda imaginación volara, pero el impulso de soñar fue lentamente derrotado por la experiencia de mi vida. Ahora había surgido de nuevo y estaba hambriento de libros, de nuevas formas de ver y pensar. No era una cuestión de creer o no creer en lo que leía, sino de sentir algo nuevo, de ser afectado por algo que hiciera el aspecto del mundo diferente.”  (Extracto del libro Chico Negro de Richard Wright, 1937. Traducción libre)

Te resumo y te deseo…

gaturroCopiando un poco a la licenciada Dircia Paulino, quien es Directora ejecutiva de la Asociación de Industrias y Empresas de Haina, he decidido hacer un resumen del año 2014 y los deseos para el 2015, utilizando palabras claves y desde la óptica de una dominicana:

Lo que pasó en 2014:

Mundial de fútbol, Loma Miranda, Plan de Alfabetización, 43 estudiantes mexicanos, Código Penal, aborto, Embajador Brewster, chicunguya, ébola, haitianos, Inmigrantes, Cuba-Estados Unidos, Maduro, precios del petróleo, dominicanas en voleibol, visitas presidenciales sorpresa, construcción de escuelas, reforma laboral, Ucrania, avión Malaysia Airlines, Israel-Palestina, Michael Brown, abdicación del Rey Juan Carlos II, referéndum escocés, Rusia-Estados Unidos, invasión a privacidad, redes sociales.

Lo que deseamos para el 2015:

Erradicación de ébola, baja en precios, legalización del aborto, reforma laboral, apertura cubana, crecimiento económico, Educación, nuevo sistema de transporte público, seguridad ciudadana, enfriamiento de tensiones internacionales, exclusión social de narcotraficantes y megadivas, menos exposición en redes sociales, más personas que lean, menos concentración en celulares, solución de problemas de tránsito terrestre, fin de apagones, ley de partidos políticos.

Feliz año nuevo para todos!

Respuestas a sus preguntas

meePara cerrar el mes de noviembre he seleccionado siete (7) preguntas que me han dirigido varios de ustedes a través del correo del blog o de la página de facebook, para contestarlas de la forma más breve y clara posible.

1. ¿Debo otorgarle vacaciones a mi trabajadora doméstica?
Sí, según el Código de Trabajo le corresponden dos (2) semanas de vacaciones en un año. Tome nota de que son exactamente dos semanas calendario, por lo que, por ejemplo, si su trabajadora solo asiste los sábados, le corresponderían dos sábados consecutivos libres.

2. ¿Si le debo dinero a alguien, me pueden poner un impedimento de salida del país?
No, a menos que se inicie un proceso penal en su contra, como ocurre cuando hay un incumplimiento al pago de una pensión alimenticia o cuando la deuda está vinculada a una estafa, abuso de confianza, lavado de activos, o cualquier otra infracción penal.

3. Quiero desalojar un inquilino mala paga, ¿podría entrar a la propiedad y sacarlo por la fuerza?
No, debe presentar una “demanda en resiliación de contrato de alquiler por falta de pago y desalojo” que será conocida por un Juzgado de Paz, y luego de obtenida una sentencia entonces podrá solicitar el auxilio de la fuerza pública para desalojar su inquilino.

4. ¿Si me despiden por haber cometido una falta, pierdo todos mis derechos?
Si el despido es por una de las faltas señaladas en la legislación laboral, usted solo podrá percibir derechos adquiridos, es decir, la proporción del salario de navidad que esté pendiente, el pago por las vacaciones no disfrutadas hasta ese momento, y en algunos casos, el pago de la llamada “bonificación”. Sin embargo, no tendrá derecho a percibir prestaciones laborales (auxilio de cesantía y omisión de preaviso).

5. ¿Qué tan válido es el cálculo de mis prestaciones hecho por el Ministerio de Trabajo?
Ante los tribunales este cálculo no tiene validez alguna, simplemente sirve de referencia a las partes para tener una idea de qué podría corresponderle a un trabajador. En mi opinión, dicho cálculo tiene el problema de que parte de la idea de que el trabajador tendrá derecho a prestaciones laborales o que habrían vacaciones pendientes de pagar cuando no necesariamente es así, lo que a veces provoca que un trabajador se cree altas expectativas y dificulte las terminaciones y pagos amigables. Por lo tanto, siempre es bueno contar con la asistencia de un especialista en la materia, que incluso podrá ayudarlo a determinar cuáles montos forman parte del salario base para el cálculo y cuáles no.

6. ¿Si choco un motorista, tengo que pagarle por los daños que reciban él y el motor?
Solo debe pagar en caso de que un tribunal civil o penal lo condene, luego de un proceso en el que usted tendrá derecho a defenderse. Sin embargo, la realidad es que las personas eligen pagar inmediatamente para evitar pasar por el trauma y los gastos que conllevan los procesos judiciales, y porque a veces en esta etapa pueden lograr que la persona chocada acepte un monto menor que el que impondría una sentencia.

7. ¿Por qué los procesos en República Dominicana duran tanto para concluir?
Este es un mal que afecta a una gran parte de países, incluso aquellos más desarrollados. Hay varias razones para ello, pero en mi opinión, me parece que en la República Dominicana se debe a la gran cantidad de procesos que hay en comparación con el poco personal judicial… imagínese usted que existen ciudades que cuentan con una sola sala civil para conocer los casos de más de 200 mil habitantes (sin contar las sociedades comerciales). Otra de las razones que pueden señalarse es la necesidad de cumplir pasos y etapas de los cuales no se puede prescindir porque provocaría un caos o una violación a los derechos de las partes, como sería el de defenderse. Y claro, no se puede ignorar que hay un mal que afecta a muchos procesos y es el del abogado que no juega un papel idóneo y provoca aplazamientos, a veces intencionales para tratar de cansar a su adversario o extender una situación en el tiempo, y peor aún, a veces por desconocimiento o negligencia en su trabajo.

Gracias a todos por el apoyo brindado, y ahora sí, !bienvenido diciembre!

¡POR ESTE FINAL YO NO PAGO!

gaturro.com

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Luego de varias semanas bloqueada, tuve una pesadilla que fue la inspiración que tanto necesitaba para escribir. Soñé que era estudiante de nuevo y que trataba de llegar a clases en mi antigua Universidad, pero en el camino se me presentaban muchísimos obstáculos sin nadie que me ayudara o defendiera: corría, monteaba, subía árboles, huía de gente que me perseguía, bajaba escaleras, me tiraba de un piso a otro,… toda una Jane Bond.

Creo que esto tuvo que ver con haberme dormido pensando en la triste noticia sobre el supuesto asesinato de 43 estudiantes mexicanos de manos de un cartel, y aunque las últimas investigaciones señalan que los cadáveres encontrados no pertenecen a esos estudiantes, ¡como sea hay 43 muertos!

Inés Aizpun describe lo preocupante que esto es en el editorial del periódico Diario Libre titulado “Horror”, donde dice: “el relato de lo sucedido que hace el Procurador General de México va llevando poco a poco hacia una verdad terrible. El Estado llega a perder el control de un territorio, de las instituciones y deja a la sociedad en manos de bandas armadas con autoridad “legal””. (11 de noviembre de 2014, p. 2)

Es doloroso ver que se haya llegado a ese punto en un país tan grande, con tanta población, tanta historia, tanta riqueza cultural, tanta posibilidad de influencia a nivel mundial (por Dios, es el país latinoamericano con más famosos que hay), y sí, lo reconozco, el país de mis novelas y artistas preferidos.

Al despertar recordé algo que leí hace un tiempo en el que se decía que el problema de un país no son sus políticos, funcionarios o representantes… el problema es uno mismo, que no hace nada para que cambie, ni siquiera exige ni reclama, por eso al final del día cada quien tiene el país que se merece.

Ahí caí en cuenta de que a pesar de lo grave de la noticia y siendo una nación con todas las cualidades anteriores, la crisis que ha provocado este violento crimen solo ha hecho cosquillas a nivel mundial en comparación con otros temas. ¿Cómo no ha habido un escándalo mayor?, ¿dónde están las primeras planas?, ¿cómo es posible que se haya hablado más del matrimonio de Thalía o el divorcio de Paulina? En otros casos menos preocupantes se ha sentido el efecto viral de las redes sociales, han habido declaraciones de grandes potencias, sanciones de la ONU…

En medio de tantas preguntas solo pensé en la República Dominicana, donde apenas somos un país de unos 9 millones de habitantes, con menor posibilidad de ser escuchados y donde las novelas en las que se presenta al narcotraficante como el protagonista-héroe han pegado bastante. Me niego a creer que algo así pueda pasar aquí. ¡Esta no es la película que quiero ir a ver, sería un “clavo”! ¡Deseo un final feliz!

¿Quieren saber cómo terminó mi pesadilla? No pude llegar a la Universidad porque en medio de los brincos que andaba dando uno de los malos finalmente me atrapó, afortunadamente en el forcejeo me desperté… con eso se hizo obvio que lo que necesitamos para evitar este mal, es simplemente despertar.

Cuando nadie nos ve…

Gaturro. Creado por Nik El otro día comencé a leer un libro muy diferente a los que normalmente me gustan y que compré por varias razones: (i) el diseño que tiene en la portada es una fruta que por afuera parece una manzana verde, pero que por dentro en realidad es una naranja; (ii) el libro se titula Freakonomics y sus autores son Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, un economista y un escritor que estudian diversos fenómenos sociales buscando la explicación económica detrás de ellos; (iii) una persona cercana me recomendó que viera el documental del libro en Netflix (pero mejor leerlo que verlo), y; (iv) simplemente estoy pasando por un período en el que me interesa la economía, pero necesito explicaciones del nivel más básico posible sobre el tema.

Mientras esperaba una audiencia, leía un capítulo en el que se narra el caso de un señor llamado Paul Feldman que vendía bageles aplicando un sistema basado en el honor: dejaba los bageles a disposición de personas que trabajaban en diversas oficinas, con un letrero en el que se indicaba un “precio sugerido”, permitiendo que estas pagaran el valor que quisieran por ellos, con la esperanza de que fuera al menos el 95% del monto propuesto.

Con el ejemplo de Paul Feldman y el análisis de los reportes exactos de su negocio (que llevó durante años y en el que repartía 8,400 bageles a la semana a unas 140 compañías), los autores pudieron comprobar, entre otras cosas, que normalmente en las zonas rurales hay menos crímenes que en las grandes ciudades; que la gente tiende a engañar más en las temporadas de lluvia; que en las fechas cercanas a fiestas patrióticas las personas son más honestas, pero no así durante las fiestas navideñas y San Valentín, y; que los empleados también son más honestos cuando les agrada su jefe y su trabajo.

Ante la pregunta socrática de si un hombre puede resistir la tentación del mal si supiera que no habrían testigos de sus actos, el análisis económico de los datos recogidos por Paul Feldman nos dio una respuesta que coincide con el pensamiento de Sócrates de que la mayoría de las veces sí la resiste. Para los autores, esto va de la mano con el planteamiento del economista escocés Adam Smith en su libro The theory of Moral Sentiments (Teoría de los sentimientos morales), según el cual el hombre es innatamente honesto y hay en su naturaleza algunos principios que lo hacen interesarse en la felicidad de los otros aunque no reciba nada a cambio, excepto el placer de ser testigo de ella.

Al finalizar el capítulo del libro no quedé muy convencida, de hecho pensé que se contradecía con otros ejemplos en los que se demostraba que el ser humano era propenso a engañar en los más variados escenarios… luego pensé que los autores habían cometido un error, porque estaban hablando en general del comportamiento de las personas en base a información recopilada en un país determinado, y según yo, en República Dominicana la mayoría de la gente sería propensa a engañar, en mi país no sería posible que un porcentaje tan alto de ciudadanos (87% de conformidad con el estudio) se resistiera a ser deshonestos cuando no los vieran.

La noche del día siguiente estaba esperando mi cena en una cafetería de pocos lujos, y aunque no lo crean, en eso llegó un hombre de unos 30 años que se había devuelto porque olvidó pagar la cuenta y a la joven que lo atendió se le había olvidado cobrarle, pero lo más importante es que, sin saberlo, en realidad su devolución tuvo como propósito restregarme en mi cara una verdad probada económicamente, y más aún, me demostró que la gente y nuestro país, sí merecen un voto de confianza.