DESALOJOS

 

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El otro día alguien me escribió pidiéndome que le facilitara sentencias diversas sobre procesos de desalojo, por lo que aquí las comparto para todos.

1. Nuevo dueño: La compañía que adquiere un inmueble arrendado adquiere los mismos derechos que poseían los propietarios originales con relación al contrato de alquiler, por lo que tiene calidad para demandar en desalojo a los inquilinos que lo ocupan. 1a. Sala SCJ. B. J. 1248, 26 nov. 2014. Sent. 66

2. Nuevo dueño: El comprador de un inmueble puede ejercer un procedimiento de desalojo bajo el Decreto 4807 sobre Alquileres de Casas y Desahucios, contra un inquilino que lo esté ocupando, pues por efecto del contrato de venta le son transferidos al nuevo propietario todos los derechos y obligaciones que tenía o había adquirido el antiguo dueño, esto incluye, si existía, contrato de inquilinato verbal o escrito. 1ra. Sala SCJ. B. J. 1243, 4 junio 2014. Sent. 69

3. Abogado del Estado/ Fuerza pública: El Abogado del Estado no tiene calidad ni atribución para autorizar desalojos con auxilio de la fuerza pública, de inmuebles poseídos por personas ligadas por una relación contractual con sus propietarios. SCJ, Cámaras Reunidas. B. J. 1172, 16 julio 2008, Sent. no. 3

4. Ocupante ilegal: Cuando se trata de una demanda en expulsión o lanzamiento de lugar, el elemento esencial a ser valorado por los jueces del fondo es si la parte que se pretende desalojar se trata de un ocupante ilegal, cuyo consentimiento no ha sido otorgado por el propietario del inmueble, es decir, que el ocupante se encuentre sin derecho ni título o sin calidad. 1ra. Sala SCJ. B. J. 1251. 11 febrero 2015. Sent. 23

5. Artículo 55, ley 317 de 1968: El artículo 55 de la Ley 317 de 1968 sobre Catastro Nacional, que exige que cuando se demanda el desalojo de un inmueble debe depositarse junto a los documentos de la demanda el recibo relativo a la declaración presentada a la Dirección General de Catastro Nacional, bajo pena de inadmisión, es una normativa discriminatoria que vulnera la igualdad de todos los dominicanos ante la ley, al obstaculizar el acceso a la justicia a aquellos propietarios de inmuebles que los hayan cedido en arrendamiento o alquiler y que se vean precisados a intentar alguna acción contra sus inquilinos o arrendatarios, lo que pone de manifiesto la desigualdad de tratamiento legal en perjuicio de un sector de propietarios frente a otro. 1ra. Sala SCJ. B. J. 1238. 29 enero 2014. Sent. 44 y B. J. 1244. 2 julio 2014. Sent. 20

6. Ejecución: Las sentencias de desalojo se ejecutan contra cualquiera que se encuentra ocupando el inmueble objeto del desalojo. 1ra. Sala SCJ. B. J. 1241. 23 abril 2014. Sent. 76

7. Intrusa: A raíz de una demanda en expulsión de lugares, se entiende por intrusa aquella persona que se introduce en una propiedad ajena sin el consentimiento previo del propietario, de manera violenta, sorpresiva, subrepticia o mediante engaños; la cual puede determinarse mediante informativo testimonial y comparecencia personal de las partes celebradas ante los jueces del fondo. 1ra. Sala SCJ. B. J. 1251. 11 febrero 2015. Sent. 23

!Espero que les sirvan!

 

CONTRATOS DE TRABAJO TEMPORALES

work.jpgA continuación les comparto un extracto de un cuestionario que respondí para la revista IUS-Labor de la Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, sobre los contratos de trabajo temporales en la República Dominicana. !Espero que les sea de utilidad!

Introducción

 En la República Dominicana no hay dudas de que siempre debe ser preferida la contratación por tiempo indefinido sobre aquella de duración determinada. Y para ello, el legislador ha sido muy claro en indicar los casos en los cuales se permite celebrar contratos temporales, siendo estos de carácter excepcional y de interpretación restrictiva.

 Siendo así, un juez que resulte apoderado de un conflicto laboral tendría la posibilidad (o hasta la obligación) de analizar las características del contrato que le sea sometido, y en el supuesto de que no caiga dentro de las excepciones establecidas en la ley deberá considerar que el mismo es por tiempo indefinido, aplicando las consecuencias que de ello se deriven.

 Desafortunadamente, las autoridades laborales no han publicado información reciente sobre la cantidad de contratos de trabajo de duración determinada que existen en el país. La única data a la que se ha podido tener acceso para la realización de este trabajo indica que para el año 2015 se depositaron 33,855 planillas de personal fijo, correspondientes a 24,411 empresas registradas, involucrando un total de 933,918 trabajadores.

  1. ¿Es posible suscribir un contrato temporal o de duración determinada? ¿Y para atender necesidades permanentes de la empresa?

Sí, en República Dominicana es posible suscribir contratos temporales o de duración determinada, los cuales están regulados por la Ley 16-92 del 29 de mayo de 1992, que aprueba el Código de Trabajo.

Pero, de acuerdo a lo establecido en el artículo 46 de dicha norma, cuando se trata de atender necesidades permanentes de la empresa el contrato que se forma es por tiempo indefinido, por lo que el legislador excluye la posibilidad de que en estos casos se celebren contratos temporales o de duración determinada. La misma ley indica que se consideran trabajos permanentes aquellos que tienen por objeto satisfacer necesidades normales, constantes y uniformes de una empresa, como podría ocurrir por ejemplo con el encargado de limpieza.

 De todas formas, el legislador permite hacer una interpretación positiva de esta regla a favor del trabajador, ya que se ha establecido que en cualquier caso el empleador le podrá garantizar que usará sus servicios durante al menos un tiempo determinado, no teniendo permitido desahuciarlo antes de esa fecha.

  1. ¿Qué modalidades de contratos temporales existen?

 El artículo 25 del Código de Trabajo contempla dos tipos de contratos de trabajo temporales, a saber: (a) por cierto tiempo, y; (b) para una obra o servicio determinado. En ambos casos estos serán redactados por escrito y deberán hacerse cuatro ejemplares originales, dos de los cuales deben ser remitidos por el empleador al Departamento de Trabajo correspondiente dentro de los tres días de su fecha. Además, deberá indicarse el tiempo de duración o la obra o servicio objeto del contrato.

 Según el artículo 33 de dicho texto legislativo, los contratos de trabajo solo pueden celebrarse por cierto tiempo en uno de los siguientes supuestos: (1) si es conforme a la naturaleza del servicio que se va a prestar; (2) si tiene por objeto la sustitución provisional de un trabajador en caso de licencia, vacaciones o cualquier otro impedimento temporal, y; (3) si conviene a los intereses del trabajador.

 Pero en estos casos, cuando el trabajador continua prestando servicios al empleador luego de llegado el término acordado, su contrato se reputa automáticamente como por tiempo indefinido y se considerará que desde el inicio tuvo tal connotación.

 Por su parte, en cuando a los contratos para una obra o servicio determinados la ley ha dejado claro que estos solo pueden celebrarse cuando lo exija la naturaleza del trabajo. Al respecto, la jurisprudencia ha señalado que lo que distingue a un contrato de este tipo es su transitoriedad, por consistir en el compromiso de una persona de cumplir un hecho o hacer una cosa a cambio de una compensación determinada.

 Sin embargo, la ley ha querido excluir contratos que en un primer momento parecerían que pueden estructurarse bajo cualquiera de las modalidades de duración determinada, creando una presunción específica de que se considerarán por tiempo indefinido. Estos contratos son los siguientes:

  • Contratos de trabajadores que laboren sucesivamente con un mismo empleador en más de una obra determinada, esto es, cuando comienzan a laborar en otra obra del mismo empleador iniciada en un período no mayor de dos meses después de concluida la anterior;
  • Contratos de trabajadores pertenecientes a cuadrillas que son intercaladas entre varias obras a cargo del mismo empleador, y;
  • Contratos estacionales de trabajadores de la industria azucarera. En estos casos, los períodos de prestación del servicio correspondientes a varias zafras o temporadas consecutivas se acumularán para la determinación de los derechos del trabajador.
  1. ¿Existe en la regulación legal una duración máxima de la contratación temporal?

 No existe un período de duración máxima de la contratación temporal. De hecho, la misma jurisprudencia ha indicado que el tiempo más o menos largo de labor no puede por sí solo convertir el contrato temporal en uno por tiempo indefinido. Tampoco existe una limitante en cuanto al número de contratos temporales que puede suscribir una empresa.

De todas formas, en el caso de los contratos de trabajo que por su naturaleza solo duren una parte del año, se ha establecido que para que den lugar a una terminación sin cargas económicas para la empresa, es necesario que no excedan de un período de cuatro meses. En caso de que el trabajo tenga por objeto intensificar temporalmente la producción o responder a circunstancias accidentales de la empresa, o su necesidad cesa en cierto tiempo, el contrato terminará sin responsabilidad para las partes con la conclusión de ese servicio, solo si esto ocurre antes de los tres (3) meses contados desde el inicio del contrato.  

  1. ¿Existe un derecho preferente de los trabajadores temporales a ocupar un puesto de trabajo vacante en la empresa?

No, esta situación no ha sido contemplada por la legislación dominicana.

  1. ¿El ordenamiento jurídico permite diferencias en las condiciones laborales de los trabajadores temporales (jornada, salario, horario, etc.) en comparación con los indefinidos?

 Normalmente los trabajadores contratados por cierto tiempo disfrutan de las mimas condiciones laborales que aquellos contratados por tiempo indefinido. Sin embargo, de la legislación se desprenden las siguientes diferencias en cuanto a los derechos que les corresponden a cada uno:

 (a) Los trabajadores por tiempo indefinido tendrán derecho a recibir participación de los beneficios en la empresa anualmente, mientras que aquellos con contrataciones por períodos determinados no.

 (b) Los trabajadores por tiempo indefinido cuyo contrato de trabajo termina sin culpa alguna de su parte sin poder tener oportunidad de prestar servicios ininterrumpidos durante un año, a causa de la índole de sus labores o por cualquiera otra circunstancia, tienen derecho a un período de vacaciones proporcional al tiempo trabajado. Los trabajadores contratados por cierto tiempo no disfrutarán de tal derecho.

(c) En caso de terminación por despido justificado un trabajador por tiempo indefinido tendrá derecho a recibir unas indemnizaciones tarifadas por auxilio de cesantía y omisión de preaviso; por su parte, los trabajadores por tiempo definido o para una obra o servicio determinado recibirán la mayor suma entre el total de salarios que faltare hasta el vencimiento del término o hasta la conclusión del servicio o la obra convenidos y la suma que habría recibido en caso de desahucio, a menos que las partes hayan fijado por escrito una suma mayor. 

  1. ¿Se reconoce alguna compensación económica al trabajador por la extinción del contrato temporal según los términos pactados?

 No, cuando ocurre en el término pactado el contrato de trabajo termina sin responsabilidad para las partes, y en consecuencia el empleador no debe pagar compensación económica al trabajador por ello. Esto ha sido reforzado por la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia, según la cual “el contrato de trabajo estipulado por cierto tiempo en razón de la naturaleza misma del contrato a realizar, se reputará automáticamente terminado, pura y simplemente, sin ulterior responsabilidad para las partes, cuando la necesidad de la labor haya cesado.”

Sin embargo, el mismo legislador estableció dos excepciones a esta regla. La primera de ellas ocurre cuando se trata de contratos que tienen por objeto intensificar temporalmente la producción o responde a circunstancias accidentales de la empresa, o su necesidad cesa en cierto tiempo, que sean terminados luego de un período de tres meses contados desde el inicio del contrato, caso en el cual el empleador deberá pagar al trabajador la indemnización denominada como auxilio de cesantía.

La segunda ocurre en los contratos relativos a trabajos que por su naturaleza solo duren una parte del año y se han extendido por encima de cuatro meses, caso en el cual el trabajador tendrá́ derecho a recibir la indemnización denominada como asistencia económica.

  1. [Continuación pregunta anterior] En caso de reconocerse una compensación económica al trabajador, ¿es esta de cuantía igual o diferente a la reconocida por la extinción de un contrato por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción?

 Cuando el trabajo tiene por objeto intensificar temporalmente la producción o responde a circunstancias accidentales de la empresa, o su necesidad cesa en cierto tiempo, luego de haber transcurrido más de tres meses de trabajo, el trabajador deberá recibir los mismos montos que le corresponderían en caso de que ocurra una terminación sin causa o por desahucio de un contrato por tiempo indefinido, esto es:

 1o. Después de un trabajo continuo no menor de tres meses ni mayor de seis, una suma igual a seis días de salario ordinario; 2o. Después de un trabajo continuo no menor de seis meses ni mayor de un año, una suma igual a trece días de salario ordinario; 3o. Después de un trabajo continuo no menor de un año ni mayor de cinco, una suma igual a veintiún días de salario ordinario, por cada año de servicio prestado, y; 4o. Después de un trabajo continuo no menor de cinco años, una suma igual a veintitrés días de salario ordinario, por cada año de servicio prestado.

Cuando se trate de contratos relativos a trabajos que por su naturaleza solo duren una parte del año y se extiendan por encima de cuatro meses, el trabajador tendrá́ derecho a una asistencia económica de cinco días de salario ordinario después de un trabajo continuo no menor de tres meses ni mayor de seis; de diez días de salario ordinario después de un trabajo continuo no menor de seis meses ni mayor de un año, y; de quince días de trabajo ordinario por cada año de servicio prestado después de un año de trabajo continuo. Estos montos son similares a los que el trabajador devengaría si su contrato de trabajo termina por dificultades económicas o de producción de la empresa.

  1. ¿Qué consecuencias se derivan del incumplimiento por parte de la empresa de la regulación en materia de contratación temporal? En concreto, ¿se declara indefinido el contrato? ¿Se reconoce al trabajador una compensación económica superior en caso de extinción del contrato?

 Según se desprende del artículo 35 del Código de Trabajo, cuando un contrato de trabajo es celebrado por cierto tiempo o para una obra o servicio determinado fuera de los casos enunciados en la ley o para burlar sus disposiciones, este se considerará hecho por tiempo indefinido.

 Las sumas que deberá pagar el empleador a favor del trabajador en caso de terminación y luego de que su contrato se repute como indefinido podrían ser superiores a aquellas que debe pagar cuando el contrato es por cierto tiempo, dependiendo de las causas de la terminación y el tiempo trabajado.

Bibliografía y pronunciamientos judiciales

  • Hernández Rueda, Lupo. Código de Trabajo Anotado I. Instituto de Estudios del Trabajo. Santo Domingo, 2002.
  • Hernández Contreras, Carlos. Jurisprudencia laboral dominicana durante el siglo XX. Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Santiago, 2009.
  • Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia. Sentencia s/n de fecha 5 de junio de 1957, B. J. 563, p. 1139.
  • Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia. Sentencia no. 30 de fecha 30 de abril de 2013.
  • Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia. Sentencia no. 17 de fecha 27 de diciembre de 2013.

HISTORIA DE AEROPUERTO

Gaturro Júbilo

El otro día, mientras me encontraba en el aeropuerto, conocí al señor más agradable y servicial que se puedan imaginar encontrar en un sitio como este, a pesar de que ya nos había tocado esperar más de seis horas en las cuales todos los demás habíamos llegado al peor punto de desesperación. El señor, un mexicano de unos 35 años que andaba con su hijo, tuvo tantas cortesías y amabilidades y era tan simpático que hacía que cualquiera se sintiera mal por todas las veces que se hubiera molestado en su vida.

Cuando finalmente arribamos al aeropuerto de destino, apareció un joven que trabajaba en el área VIP sujetando un letrero dirigido al señor y su hijo. Después de intercambiar palabras, estos dos entraron a un salón mientras el joven se quedó fuera, pero casi de inmediato el niño se devolvió, y de manera muy simpática e inocente (de seguro aprendida de su padre), con su peculiar acento mexicano, le señaló a la persona del letrero que había cometido una falta ortográfica porque “esa palabra no se escribía así”. El joven del letrero lo miró, y luego de superar unos segundos de sorpresa y un tanto de vergüenza, le agradeció tranquilamente por la corrección, diciéndole que lo tomaría en cuenta.

!Que diferente sería el mundo si todos se detuvieran a corregir a aquellos que están mal con la misma inocencia y el deseo de que los demás puedan superarse y ser mejores! !Que diferente sería el mundo si aquellos a los que se les corrige recibieran los consejos con humildad y los aprovecharan para crecer!

Que valga más la virtud que el dinero…

manolitoHace ya un tiempo, un representante de la institución X me llamó para informarme que habían terminado el contrato de trabajo del señor M y que este se había marchado sin mediar palabra, pero era su interés que lo contactáramos para pagarle sus prestaciones laborales, pues la institución quería respetarle sus derechos, a pesar de que, por los Convenios Internacionales, no podía ser ni demandada ni embargada en el país.

Después de las consultas de lugar, me pidió encargarme y me envió el cheque a favor del señor M por la suma indicada en la ley dominicana, incluyendo una indemnización adicional establecida en una ley extranjera que ellos voluntariamente se animaron a honrar, así que el total no estaba nada mal.

Intenté comunicarme con el señor M durante algo más de un mes, pero no aparecía ni en los Centros Espiritistas, simplemente se había esfumado. Un día, ya sin esperanza alguna de localizarlo, decidí hacer un último intento y, “tirando a pegar”, marqué nuevamente su número… finalmente, al otro lado del teléfono, con lo que para mí se sintió como el clímax de una película de gloria, -coro incluido-, oí su voz.

Entre sorpresa e incredulidad, el señor M se alegró cuando me escuchó explicarle nuestra intención, y de inmediato me dijo que quería aceptar el dinero, y que hacía un tiempo había apoderado una abogada para demandar, pero no había tenido noticias. Al parecer, la abogada le llenó la cabeza de expectativas, sin explicarle que su acción no iba a prosperar porque mi cliente no podía ser demandada en el país, pero en fin, quedamos en que él hablaría con ella para coordinar la recepción del cheque.

Un rato más tarde, recibí la llamada de la susodicha abogada, quien hostilmente me indicó que, además del dinero de su cliente, también debíamos pagarle honorarios por el trabajo que ella había hecho, soltando de vez en cuando frases del estilo de “usted sabe que entre colegas debemos protegernos”. Luego de mi negativa rotunda a darle un centavo más, aceptó el monto ofrecido, siempre y cuando se le entregara directamente a ella, para asegurarse de retener su porcentaje. Esto fue consentido por el señor M, quien se sentía obligado a compensar a su abogada por su supuesta labor, y yo aproveché para exigir que se me entregara el original de la demanda para gestionar que no siguiera en curso.

Al día siguiente, llegó la abogada a la oficina, acompañada de su hijo y de una retahíla de supuestos consejos para un ejercicio exitoso, junto a amabilidades y sonrisas. Cuando concluimos todo el papeleo y me entregó el ejemplar de la demanda, no pude disimular mi cara de disgusto al descubrir, nada más y nada menos, que esta había sido hecha y depositada esa misma mañana, minutos antes de nuestra reunión.

No solo me había mentido sobre el trabajo que supuestamente ya había realizado para tratar de que le pagáramos algo extra, sino que también había engañado a su propio cliente haciéndole creer que desde hacía tiempo estaba trabajando su caso, para justificar el cobro de honorarios. Ya imaginarán cómo debió abrir los ojos el día anterior, cuando este la llamó para decirle que queríamos entregarle su dinero.

Cuando se despidió en el ascensor, ante el silencio que yo guardaba pensando en su descaro, me dijo con mucha simpatía “que Dios te bendiga”, y así, mientras se marchaba con el cheque en mano, en mi mente sonaban los instrumentos de una película de terror, que me dejaban a mí con la amargura y la rabia, por haberme hecho cómplice involuntaria de su fechoría, tan solo para engañar a un trabajador.

Confieso que he pensado

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¡Que vivan los irreverentes!

Pensar en contra de la corriente, en oposición a lo que la supuesta mayoría, y estar del lado que es catalogado como el incorrecto, es considerado por muchos como una muestra de originalidad. Yo por mi parte lo considero como la mayor demostración de valentía que pueda existir.

Y encima de eso, después de que se piensa, el poder de expresarlo, ¡ay, el poder expresarlo!, no imagino un éxtasis superior a ese. ¡Dios mío que grande es la libertad de expresión y pensamiento!

¿Habrá entonces angustia peor que el tener ideologías y creencias contrarias a la mayoría y tener que quedarse callado para evitar que la Inquisición se le venga a uno encima? ¿Cómo calla uno ese mar de pensamientos que le da la vida misma? ¡Cuanto envidio a los rebeldes!

¿Será difícil vivir toda una vida sintiendo inclinación hacia la oreja izquierda, pero tratando de adaptarse a lo que dice la oreja derecha, solo porque esta es la que se presenta como la buena, a pesar de que todo lo que sientes como bueno realmente se contradice con esta y coincide con aquella?

¡Dios mío, cuanta fuerza hay que tener para ignorar lo que debe ser ignorado y fomentar lo que debe ser fomentado!