Cuando nadie nos ve…

Gaturro. Creado por Nik El otro día comencé a leer un libro muy diferente a los que normalmente me gustan y que compré por varias razones: (i) el diseño que tiene en la portada es una fruta que por afuera parece una manzana verde, pero que por dentro en realidad es una naranja; (ii) el libro se titula Freakonomics y sus autores son Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, un economista y un escritor que estudian diversos fenómenos sociales buscando la explicación económica detrás de ellos; (iii) una persona cercana me recomendó que viera el documental del libro en Netflix (pero mejor leerlo que verlo), y; (iv) simplemente estoy pasando por un período en el que me interesa la economía, pero necesito explicaciones del nivel más básico posible sobre el tema.

Mientras esperaba una audiencia, leía un capítulo en el que se narra el caso de un señor llamado Paul Feldman que vendía bageles aplicando un sistema basado en el honor: dejaba los bageles a disposición de personas que trabajaban en diversas oficinas, con un letrero en el que se indicaba un “precio sugerido”, permitiendo que estas pagaran el valor que quisieran por ellos, con la esperanza de que fuera al menos el 95% del monto propuesto.

Con el ejemplo de Paul Feldman y el análisis de los reportes exactos de su negocio (que llevó durante años y en el que repartía 8,400 bageles a la semana a unas 140 compañías), los autores pudieron comprobar, entre otras cosas, que normalmente en las zonas rurales hay menos crímenes que en las grandes ciudades; que la gente tiende a engañar más en las temporadas de lluvia; que en las fechas cercanas a fiestas patrióticas las personas son más honestas, pero no así durante las fiestas navideñas y San Valentín, y; que los empleados también son más honestos cuando les agrada su jefe y su trabajo.

Ante la pregunta socrática de si un hombre puede resistir la tentación del mal si supiera que no habrían testigos de sus actos, el análisis económico de los datos recogidos por Paul Feldman nos dio una respuesta que coincide con el pensamiento de Sócrates de que la mayoría de las veces sí la resiste. Para los autores, esto va de la mano con el planteamiento del economista escocés Adam Smith en su libro The theory of Moral Sentiments (Teoría de los sentimientos morales), según el cual el hombre es innatamente honesto y hay en su naturaleza algunos principios que lo hacen interesarse en la felicidad de los otros aunque no reciba nada a cambio, excepto el placer de ser testigo de ella.

Al finalizar el capítulo del libro no quedé muy convencida, de hecho pensé que se contradecía con otros ejemplos en los que se demostraba que el ser humano era propenso a engañar en los más variados escenarios… luego pensé que los autores habían cometido un error, porque estaban hablando en general del comportamiento de las personas en base a información recopilada en un país determinado, y según yo, en República Dominicana la mayoría de la gente sería propensa a engañar, en mi país no sería posible que un porcentaje tan alto de ciudadanos (87% de conformidad con el estudio) se resistiera a ser deshonestos cuando no los vieran.

La noche del día siguiente estaba esperando mi cena en una cafetería de pocos lujos, y aunque no lo crean, en eso llegó un hombre de unos 30 años que se había devuelto porque olvidó pagar la cuenta y a la joven que lo atendió se le había olvidado cobrarle, pero lo más importante es que, sin saberlo, en realidad su devolución tuvo como propósito restregarme en mi cara una verdad probada económicamente, y más aún, me demostró que la gente y nuestro país, sí merecen un voto de confianza.

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