Me he divorciado… ¿y ahora qué?

Captura de pantalla 2015-09-12 a las 7.31.371. ¿Cuánto tiempo debo esperar para volver a casarme?

Antes el hombre podía volver a casarse en seguida, pero la mujer debía esperar 10 meses. Actualmente, gracias a una sentencia de nuestro Tribunal Constitucional, ambos se pueden casar inmediatamente después de divorciarse.

2. Si nos reconciliamos, ¿nos podemos volver a casar?

Sí, pero debe tener en cuenta que si se casó la primera vez bajo comunidad legal de bienes, si se vuelve a casar con la misma persona no podrá hacerlo en esta ocasión por separación de bienes.

3. Después del divorcio, ¿debe mi ex pareja seguir manteniéndome económicamente? ¿Debo yo mantenerlo a él o ella?

No, después del divorcio ninguno de los dos está obligado a responder económicamente por el otro. Si su ex pareja acepta continuar dándole soporte económico es porque así lo desea, sin tener obligación legal alguna. La única pensión alimenticia que puede recibir es para la manutención de los hijos que tengan en común, si es que usted tiene su guarda o custodia.

4. ¿Con cuáles bienes me puedo quedar? ¿Con cuáles bienes se puede quedar mi ex pareja?

Si estaba casado bajo el régimen de la comunidad legal de bienes tiene derecho a un 50% de los bienes que han entrado dentro de la comunidad, de lo contrario, todo dependerá del acuerdo que hayan pactado antes del matrimonio. Para más información, ver mi antiguo post: http://laleydominicana.com/2013/07/10/inmuebles-y-matrimonio/

5. ¿Puedo impedirle que vea a mis hijos? ¿Él o ella puede impedir que vea a mis hijos?

No. El derecho de los hijos de tener contacto con su padre o madre es protegido por la Constitución, así que legalmente no podrá hacer nada para impedir que se vean, a menos que un tribunal así lo ordene si se demuestra que la vida de los hijos corre peligro al lado de ese padre o madre.

6. ¿Puedo impedirle que su nueva pareja vea a mis hijos? ¿Él o ella puede impedir que mis hijos compartan con mi nueva pareja?

No, a menos que logre obtener una orden de alejamiento en base a que la seguridad, salud física o mental o la vida de sus hijos esté en peligro al acercarse a esta persona.

7. ¿Puedo impedir que mi ex pareja hable mal de mí con otras personas?

Si lo hace dando detalles de su relación que no son reales podría iniciar una acción legal en su contra. De lo contrario, legalmente no habría impedimento en que ambos hablen mal del otro, a menos que así lo hayan contemplado en un acuerdo.

He de obligarte a vivir

GaturroUno de estos días en los que buscaba en internet me encontré con unos blogs de jóvenes que me llamaron la atención porque todas sus creadoras eran “amigas de Ana”. No pude evitar la curiosidad de saber quién era la tal Ana, por qué era digna de admiración y qué había hecho para que tantas personas quisieran ser su amiga.

Inmediatamente comencé a investigar y lo que descubrí fue que la “amiga Ana” es el nombre que las jóvenes utilizan para referirse a la anorexia nerviosa y la bulimia, dos trastornos alimenticios vinculados a una autoestima, autoimagen y autoconcepto pobre y otros problemas de la personalidad que pueden ocasionar la muerte. Lo que leí me aterrorizó, por tratarse de blogs en los que se amigan personas para apoyarse y motivarse a ser parte de este grupo, narran cómo ocultan lo que hacen a sus familiares y en varios de ellos se aplaude y propicia este tipo de enfermedades.

Es cierto que vivimos en un país libre donde muchos aspiran a que haya la más mínima intervención del Estado en sus actuaciones y en el que otros alegan que cada quien puede hacer lo que quiera con su vida siempre y cuando no le afecte al otro, pero la realidad es que ante este tipo de situaciones el Estado dominicano no puede estar ajeno.

Primero porque es la propia Constitución Dominicana la que en su artículo 8 establece que su función esencial es, entre otras cosas, la protección efectiva de los derechos de la persona y la obtención de los medios que le permitan desarrollarse. Esta disposición no puede considerarse como simple letra muerta, pues ella es la que lo obliga a intervenir en asuntos como este en los que las personas, por motivo de una enfermedad o trastorno, no valoran su propia vida y peor aún, motivan a otros para que copien conductas dañosas.

Segundo, porque en su mayoría, quienes forman parte de las “amigas de Ana”  son jóvenes menores de edad que requieren una mayor protección, y el legislador ha sido claro en esto, tal como se observa en el Código de niños, niñas y adolescentes (CNNA) que establece que el Estado tiene la obligación indeclinable de tomar todas las medidas administrativas, legislativas, judiciales y de cualquier otra índole que sean necesarias y apropiadas para garantizar que todos los niños, niñas y adolescentes disfruten plena y efectivamente de sus derechos, en especial el de la salud, la vida y el de desarrollarse en un ambiente sano.

¿Qué sugiero que haga el Estado en este caso?

1º. Tomar medidas más activas de prevención y tratamiento a través de los organismos encargados, dependientes del Ministerio de Salud Pública, tal como mandan los artículos 79 y 89 de la ley 42-01, General de Salud.

2º. Modificar la legislación para que todo aquel que promueva este tipo de trastorno pueda ser perseguido y sancionado como si hubiera cometido un intento de homicidio o como si fuera cómplice de un asesinato si es que se provoca la muerte de una persona, con lo que se respetaría el principio de legalidad de la persecución penal. Esto iría acompañado de la posibilidad de ingresar a la persona afectada en un centro de tratamiento aun en contra de su voluntad (si es menor de edad), y ameritaría realizar investigaciones profundas, en las que incluso se determine si intervino alguna negligencia o imprudencia de los padres, porque ello puede provocar la suspensión de su autoridad (artículo 74 CNNA).

3º. Utilizar la tecnología para bloquear el acceso de los usuarios menores de edad a dichas páginas. Esta intromisión en el derecho a la información (art. 27 CNNA) se justifica por el interés de preservar la salud de dichos menores.

Frente a las últimas opciones sé que muchos dirán que soy muy dura, que esos son temas que deben dejárseles a los padres y que no se puede utilizar la ley para resolver lo que debe arreglarse con la educación, pero ¿no es acaso ese el objetivo de toda ley escrita que regula nuestras actuaciones en la sociedad?, ¿no busca toda ley con la que se sanciona resolver temas de conducta que debieron haber sido resueltos en el hogar?, ¿no ameritan estos casos la mayor intervención posible de todos aquellos que puedan prevenir la muerte de una persona? ¿no está la preservación de la vida del prójimo como uno de los objetivos más importantes de nuestra propia vida?

¿Ustedes que creen?